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¿¿ES MI HIJ@ ADICT@ A INTERNET??

Por Mateo Pérez Wiesner, Psicólogo.

Con el nacimiento de la World Wide Web (WWW) en los años 90, lo que hoy día llamamos de forma global Internet, ha supuesto un avance en la comunicación entre millones de personas en todo el mundo. Nació como medio empresarial, pero su rápido crecimiento se ha extendido a cualquier tipo de usuario.

Su influencia en nuestras vidas a cambiado la manera de comunicarnos y relacionarnos, facilitando un nuevo marco de interacción virtual, mucho más cómodo, rápido, inmediato y menos costoso.

La expansión en los adolescentes durante el siglo XX y XI, ha motivado en el campo de la salud a investigar ciertos comportamientos que se salen de un uso adecuado de internet (Carbonell, Fúster, Chamorro y Oberst, 2012). Ha pasado de ser un medio de comunicación a convertirse en muchos casos en un medio de refugio, de solución de problemas, de escape o de recurso utilizado con fines poco saludables.

Estudios exploratorios (Laconi, Rodgers y Chabrol, 2014), muestran una relación entre el uso de internet y los criterios por los cuales se diagnostican la adicción a sustancias.

Como padres y madres nos preocupa la posibilidad de que nuestr@s hij@s pueden estar utilizando internet de forma inadecuada. Por tanto, nos preguntamos, ¿es mi hij@ adicta a internet?

No existe todavía en el campo de la salud un consenso claro (Carbonell et al., 2009; Carbonell, Fúster, Chamorro y Oberst, 2012), sobre que criterios determinan la adicción a internet, pero si que comportamientos suponen un factor de riesgo que pueden desembocar en un problema que llegue a interferir en sus vidas, relaciones sociales, entorno familiar, estudios, trabajo, pareja, etc., y que pueden intensificar otros trastornos presentes o motivar otros (Echeburúa, 2012).

Dentro de estos comportamientos encontramos los siguientes consecuencias de un uso inadecuado de internet (Chamorro et al, 2014; Chóliz y Marco, 2011; Chóliz y Villanueva, 2010; Chóliz, Villanueva y Chóliz, 2009; Davis, Flett y Besser, 2002; Díaz, 2014; Fernández-Villa et al, 2015; Gámez-Gaudix, Orue y Calvete, 2013; García del Castillo, et al., 2008; Kim y Kim, 2010; Koo y Kwon, 2014; Kwon et al., 2013; Labrador y Villadangos, 2010; Mayorgás 2009; Ramón-Cortés 2010; Villadangos y Labrador, 2009)::

_ Demasiadas horas de uso de internet, la media considerada como problemática, se encuentra en el rango de 2 a más de 5 horas diarias de media.

Aquí se suele cometer un error muy común por nuestra parte. Es el considerar que porque estén muchas horas en internet ya tiene una adicción. La frecuencia de uso por si sola no es la causa de una adicción, hablamos de un fenómeno multicausal.

La frecuencia supone un factor de riesgo y un indicador de un posible uso inadecuado. Hay que tener en cuenta la distribución que nuestr@s hij@s hacen de su tiempo con respecto a sus obligaciones.

_ Dejan de hacer otras obligaciones, tales como estudios, baja su rendimiento, ayuda en casa, faltas a clase o el trabajo, tareas domésticas.

_ Experimentan perdida de horas de sueño, generalmente están hasta altas horas de la noche en internet y durante el día se muestran muy irritables y susceptibles, falta de concentración en las tareas, fatiga durante el día. Suelen dormir menos de 5 horas diarias.

_ Muestran un estado ansioso por que querer conectarse a internet, esto también le sumerge en un estado emocional negativo, irascible, apático e incluso agresivo, si se les interrumpe durante la conexión.

_ No son capaces de acortar las horas de uso, a pesar de que hayan intentado reducir la frecuencia de uso, no lo consiguen. Los fines de semana se ve incrementado.

_ Dejan de hacer otras actividades que antes les resultaban gratificantes, ahora su prioridad es conectarse a internet, dejan de salir con los amig@s, de hacer deporte, hobbies.

_ Malestar familiar: continuas peleas en casa, conductas disruptivas, gasto excesivo de dinero en el uso de internet (compras, juegos online, etc.).

_ Malestar físico y psicológico por no poder utilizar internet o por la necesidad de conectarse.

 Y, ¿qué primeros síntomas podemos identificar?

  • Dificultad para estar uno o dos días sin conexión
  • El joven se queda absorto en la pantalla: pérdida de la noción del tiempo
  • Gasto de dinero excesivo en programas, juegos, accesorios, etc.
  • Absentismo y disminución del rendimiento escolar
  • Cambios repentinos de humor y personalidad
  • Irritabilidad, especialmente cuando se le corta su actividad tecnológica
  • Ocultación, negación o justificación de un uso excesivo
  • Más interés por internet, que por interaccionar en la vida real con jóvenes de su edad
  • Quejas orgánicas inespecíficas, habitualmente leves, como sueño excesivo por la mañana
  • Acudir al ordenador ante pequeños problemas o dificultades cotidianas: conducta de evitación, mal afrontamiento, pensamientos intrusivos, etc.

La siguiente pregunta que nos hacemos es, ¿y que puedo hacer?

Esto es algo que dependerá de cada adolescente, pero existen algunas pautas que nos pueden ayudar a conseguir un uso más apropiado:

Aumentar, mejorar o mantener buenos canales de comunicación familiar (dar fluidez) con nuestros hijos respecto al uso de internet (informarnos de las páginas web que visitan, los contenidos y que uso hacen de ellos, cuánto tiempo se suelen conectar, explicar problemas por un uso inadecuado, etc.).

Limitar el uso de aparatos y pactar franjas horarias para su uso: utilizar un contrato de contingencias donde se pactarán actividades, permitir el uso como si fuera un premio, no un “derecho”.

Control de estímulos: no colocar el ordenador en su habitación o dispositivos con acceso a internet, crear una sala de uso exclusivo para este fin.

Fomentar las actividades al aire libre o con otras personas (ej.: amigo a domicilio): vivir buenos momentos agradables con nuestros hijos, construir momentos que permitan adquirir conductas sanas, etc.

Potenciar aficiones: lectura, cine, actividades cultuales que enriquezcan el tiempo libre y de ocio.

Fomentar unas normas más flexibles para evitar un exceso de rigidez y que desencadene conductas impulsivas, con necesidad de buscar sensaciones inapropiadas o perjudiciales.

  • La clave en el proceso de prevención y adicción es que nuestr@s hij@s reaprendan a utilizar internet.

El comportamiento es un espejo en el que cada uno muestra su imagen.

Goethe (Poeta y dramaturgo alemán)


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