¿Qué es?

El Trastorno Bipolar

El Trastorno Afectivo Bipolar es un trastorno orgánico debido a un deficiente funcionamiento de las estructuras cerebrales encargadas de regular el estado de ánimo, de manera que el individuo presenta importantes fluctuaciones, en sus emociones y sentimientos, así como en su nivel de actividad. Estas fluctuaciones se traducen en cambios hacia dos polos opuestos en el estado anímico de la persona:

  • La Manía, también conocida como Hipertimia, caracterizada por exceso de actividad, disminución de la necesidad de dormir, sensación de euforia que no responde a un estímulo concreto, gastos excesivos, locuacidad, proyección de planes irrealizables, aumento de la sociabilidad, alucinaciones o ideas delirantes, entre otros síntomas.
  • La Depresión, En la que predomina la falta de ilusión, sentimientos de abatimiento, tristeza y desesperanza, disminución de la autoestima, alteraciones del sueño, sensación de fracaso e incluso deseos de morir.

No obstante, entre estos dos polos señalados, encontramos un amplio abanico de estados intermedios, ya que no todos los afectados por trastorno bipolar pasan por estas fases de la misma forma y con la misma intensidad. De hecho, cada enfermo es único y atiende a unos patrones personales que deberá observar y estudiar, con el objeto de aprender a convivir con su trastorno y prevenir las recaídas antes que éstas tengan lugar.

Siguiendo la clasificación general que establece el DSM-IV, Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, elaborado por la Asociación Americana de Psiquiatría, Los Trastornos Bipolares se dividen en: Trastorno Bipolar Tipo I, Trastorno Bipolar Tipo II, Trastorno Ciclotímico y Trastornos Bipolares no especificados.

T.A.B Tipo I

  • Es la forma más conocida de Trastorno Bipolar, y se caracteriza por la presencia tanto de crisis maniacas puras como depresivas puras.
  • Suele iniciarse en la juventud. Es habitual que el primer episodio sea de manía, en los hombres, y de depresión en las mujeres.
  • Los episodios maniacos van acompañados en muchas ocasiones de síntomas psicóticos (fuga de la realidad, delirios y alucinaciones) y suelen necesitar de ingreso hospitalario para su remisión.
  • El cuadro depresivo que suele seguir a la manía alcanza con frecuencia un nivel de gravedad elevado, con riesgo de suicidio para el paciente.
  • Desde el momento en que la persona sufre la primera crisis, puede pasar mucho tiempo hasta que tenga lugar la siguiente, lo que hace más difícil el diagnóstico precoz.

T.A.B Tipo II

  • Se diferencia del tipo I en que las crisis maniacas son menos severas, con una sintomatología más moderada y sin presencia normalmente de cuadros psicóticos. Estas fases de manía más leve se denominan de Hipomanía.
  • Las fases depresivas tienen una intensidad similar a las del tipo I, pero suelen ser más prolongadas en el tiempo.
  • Entre las personas afectadas de este tipo de trastorno bipolar es mucho más común que se presente la Ciclación Rápida, es decir, que la persona pase de un estado al otro en un lapso de tiempo muy corto, al mismo tiempo que estas oscilaciones se espacian menos en el tiempo.

T. Ciclotímico

  • La Ciclotimia puede definirse como una variante más suave y menos incapacitante de Trastorno Bipolar.
  • El paciente alterna periodos de Hipomanía, que generalmente no precisan de ingreso hospitalario, con épocas marcadas por la sintomatología depresiva, aunque sin llegar a cumplir todos los criterios para diagnosticar una depresión mayor.
  • A pesar de suponer una menor gravedad  que las variedades anteriores, la Ciclotimia es un trastorno que necesita de intervención terapéutica y de un abordaje lo más precoz posible ya que merma de forma considerable la calidad  de vida de la persona, que disfruta de muy pocos periodos de auténtica estabilidad, y comporta un riesgo importante de que el trastorno derive en un Trastorno Bipolar de Tipo II.
  • A esto hay que añadir que los afectados de Ciclotimia suelen ser contemplados por su entorno como personas difíciles de tratar, excéntricos o imprevisibles, más que como verdaderos enfermos, lo que, unido a su baja asistencia a los Servicios de Salud Mental, proporciona el perfecto caldo de cultivo para una cronificación de la enfermedad.

Tanto en una variante como en otra (aunque quizá con mayor prevalencia en el T.A.B. tipo II), pueden darse dos fenómenos que afectan negativamente al desarrollo y evolución del trastorno. Nos referimos a los conceptos de FASES MIXTAS Y CICLACIÓN RÁPIDA, que, por fortuna, afectan sólo a una minoría de pacientes:

FASES MIXTAS

  • Se trata de un subtipo de trastorno del estado de ánimo en el, en los momentos de crisis, se da confluencia en la misma persona sintomatología propia de un episodio maniaco  y de una fase depresiva, de manera simultánea. A este subtipo se le conoce también con el nombre de Manía Disfórica. En estos episodios es especialmente complejo el establecimiento de un diagnóstico acertado y de su consiguiente tratamiento farmacológico, debido a lo antagónico de sus síntomas, que aúnan toda la hiperactividad, grandilocuencia, necesidad de nuevas sensaciones y exaltación características del ánimo eufórico con sentimientos de abatimiento, fracaso personal, tristeza e irritabilidad propios de la depresión.
  • Generalmente las fases mixtas suponen la transición entre una fase hipertímica y otra depresiva, aunque pueden aparecer también de forma aislada. El consumo de alcohol y drogas se ha establecido como uno de los principales factores de riesgo para la aparición de fases mixtas dentro de un cuadro de bipolaridad.

CICLACIÓN RÁPIDA

  • Hablamos de Cicladores Rápidos para referirnos a los pacientes bipolares que presentan al menos cuatro recaídas a lo largo de un año, aunque en los casos más graves pueden llegar a darse muchas más, pasando de un estado a otro en cuestión de semanas, días e incluso horas. Se trata por tanto de una variedad que genera un mayor nivel de disfunción personal y deterioro a nivel social y laboral, más frecuente entre los afectados de TAB de tipo II que los de tipo I, y que está presente en, aproximadamente, en un 15 % de las personas con trastorno bipolar.
  • Diversos estudios establecen como uno de los principales motivos de la ciclación rápida, el abandono indebido del tratamiento farmacológico prescrito, que, una vez retomado, resulta menos eficaz como previsor de recaídas (especialmente el litio), de ahí la extrema importancia de una constancia en el seguimiento de las pautas médicas. Otros factores también relacionados son, al igual que en caso anterior, el consumo de tóxicos, el establecimiento inicial de un tratamiento inadecuado o algunos cambios hormonales.
  • La buena noticia es que, sea cual sea la situación del paciente bipolar, con un constante tratamiento farmacológico, supervisión psicológica, apoyo social y un adecuado conocimiento de la enfermedad, los síntomas pueden remitir casi por completo, durante largos periodos de estabilidad  conocidos como de  EUTÍMIA,  o estado de ánimo eutímico.


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